Irán advierte a EE.UU. e Israel sobre tregua
Araghchi vincula el cese el fuego con Líbano; Netanyahu intensifica bombardeos mientras la ONU convoca sesión de emergencia.
Advertencia desde Teherán: la tregua con Washington incluye a Beirut
En una escalada retórica que sacude los frágiles cimientos diplomáticos de Medio Oriente, el canciller iraní, Abbas Araghchi, lanzó este lunes una advertencia directa a Estados Unidos e Israel: cualquier violación del alto el fuego vigente —que Teherán interpreta como un compromiso extensivo a todo el tablero regional— tendrá consecuencias inmediatas y graves.
“El alto el fuego entre Irán y Estados Unidos es, sin lugar a dudas, un alto el fuego en todos los frentes, incluido el Líbano”, escribió Araghchi en su cuenta de X (antes Twitter). Y fue más allá: “Su violación en un frente constituye una violación del alto el fuego en todos los frentes”. Con esta declaración, el jefe de la diplomacia persa busca cerrar cualquier espacio a una interpretación selectiva del cese de hostilidades pactado a principios de abril entre Washington y Teherán.
Bombardeos en Dahieh y una “zona de seguridad” unilateral
El pronunciamiento iraní no es casual. Llega horas después de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, confirmara el inicio de ataques aéreos contra objetivos del movimiento chiita Hezbolá en el denso barrio de Dahieh, al sur de Beirut, bastión histórico de la milicia libanesa. La ofensiva no se detuvo allí: el día anterior, un bombardeo sobre el distrito de Nabatieh, en el sur del Líbano, causó la muerte de al menos ocho personas, entre ellas tres mujeres, según fuentes médicas locales.
A pesar del frágil entendimiento alcanzado en abril entre la Casa Blanca y la República Islámica, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) continúan operando dentro del territorio libanés. Bajo el argumento de crear una “zona de seguridad”, Tel Aviv ha desplegado tropas, ocupado decenas de aldeas y prohibido el retorno de miles de civiles a sus hogares. El pasado 26 de mayo, las FDI traspasaron la denominada “línea amarilla” —una demarcación impuesta por Israel para restringir el acceso a áreas ocupadas—, llevando a cabo una operación terrestre que agrava aún más la tensión.
Líbano denuncia “destrucción masiva y desplazamiento forzado”
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, no ha tardado en reaccionar. El 30 de mayo denunció que su país enfrenta una escalada “peligrosa y sin precedentes” por parte de Israel. Según Salam, la estrategia hebrea no se limita a golpear posiciones de Hezbolá, sino que se ha transformado en “una política de destrucción masiva y desplazamiento forzado” de la población civil.
Las cifras respaldan su alarma. Desde el 2 de marzo, la ofensiva israelí en Líbano ha dejado un saldo de 3.371 muertos, 10.129 heridos y más de un millón de desplazados, de acuerdo con estadísticas oficiales libanesas. Organismos humanitarios advierten que la red de hospitales del sur está colapsando, mientras decenas de miles de familias duermen a la intemperie o hacinadas en escuelas convertidas en refugios.
La ONU convoca una sesión de emergencia
Ante el recrudecimiento de los ataques y el peligro de una guerra abierta entre Israel y Hezbolá —con el potencial de arrastrar a Irán y Estados Unidos—, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebrará este mismo lunes una reunión de emergencia. La sesión, solicitada por la delegación libanesa con el respaldo de Rusia y China, buscará presionar por un cese inmediato de las hostilidades, aunque las divisiones internas entre los miembros permanentes auguran dificultades para alcanzar un comunicado contundente.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con creciente alarma cómo la frágil tregua entre Irán y EE.UU. —que nunca fue explícitamente suscrita por Israel— se desmorona en los cerros del sur del Líbano. Y la advertencia de Araghchi resuena como un ultimátum: cualquier chispa en Beirut podría incendiar toda la región.

