EE.UU. golpea objetivos iraníes en “autodefensa”
Centcom ejecuta ataques de precisión contra radares y centros de mando de drones en Garuk y la isla Qeshm, en respuesta al derribo de un MQ-1.
Respuesta calculada: la nueva doctrina de EE.UU. en el golfo Pérsico
En un giro que refuerza su postura de disuasión activa, el Mando Central de Estados Unidos (Centcom) reveló haber ejecutado entre el sábado y el domingo una serie de bombardeos “calculados y deliberados” contra infraestructura militar iraní en la ciudad de Garuk y la estratégica isla de Qeshm. La operación, definida oficialmente como “ataques de autodefensa”, tuvo como blancos principales sistemas de radar, un centro de mando y control de drones, estaciones terrestres de enlace y dos aeronaves no tripuladas de ataque.
Según el comunicado castrense, los ataques fueron una respuesta directa al derribo de un dron estadounidense MQ‑1 que operaba en aguas internacionales. “Esas plataformas representaban una amenaza clara e inminente para los buques que transitaban por rutas marítimas regionales”, enfatizó la autoridad militar, que descartó bajas entre sus efectivos.
Combates en dos frentes: la semana de la presión sostenida
La ofensiva no fue un hecho aislado. Horas antes, el portavoz del Centcom, Tim Hawkins, había confirmado ataques similares contra “plataformas de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes que intentaban colocar minas”. En esa ocasión, la justificación volvió a ser la protección de las tropas estadounidenses desplegadas en la región frente a “amenazas emergentes” provenientes de la República Islámica.
La isla Qeshm y Garuk: blancos con simbolismo estratégico
La elección de los objetivos no fue casual. Qeshm, la isla más grande del golfo Pérsico, alberga instalaciones militares sensibles de los Guardianes de la Revolución, incluidas bases navales y sitios de lanzamiento de misiles antibuque. Garuk, por su parte, es un nodo logístico creciente para las operaciones con drones del Cuerpo de Élite iraní. Al golpear esos puntos, Washington envía un mensaje claro: ningún activo iraní, por remoto que parezca, está fuera del alcance de su poder aéreo de precisión.
Reacciones y silencios: el tablero después de los bombardeos
Hasta el cierre de esta edición, Teherán no había emitido una declaración oficial sobre los ataques. Analistas consultados advierten que la respuesta iraní podría canalizarse a través de sus aliados regionales, especialmente milicias proiraníes en Irak, Siria o Yemen. Mientras tanto, el Pentágono mantiene su postura: “Seguiremos tomando medidas proporcionales y oportunas para disuadir agresiones y proteger nuestra libertad de navegación”, reza el parte castrense.
La comunidad internacional observa con atención. Para algunos expertos, estos ataques marcan un cambio de paradigma en la doctrina estadounidense: ya no se espera a que un proyectil impacte para responder; ahora la “autodefensa” incluye la eliminación de capacidades ofensivas antes de que sean usadas. Un umbral más bajo que amenaza con escalar una tensión latente desde el colapso del pacto nuclear.
(Con información de Centcom y agencias internacionales)

