Cuba denuncia «tambores de guerra» de CBS y amenaza militar de EE.UU.
El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, acusó a la cadena estadounidense CBS de actuar como «vocera oficiosa del Gobierno de EE.UU.» y de «batir los tambores de la guerra» contra la isla, tras la publicación de un artículo que revela que el Pentágono evalúa opciones de acción militar.
La denuncia desde La Habana: «Cómplice imparcialidad»
El gobierno cubano ha lanzado una dura acusación contra la cadena de televisión estadounidense CBS, señalándola como un instrumento de propaganda y belicismo. En una publicación en Facebook, el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, calificó la cobertura del medio como una «vocería oficiosa» de la administración estadounidense, que estaría contribuyendo a crear un clima de hostilidad hacia la isla.
El origen de la controversia es un artículo de CBS, firmado por cuatro autores, donde se afirma que, en las últimas semanas, «los planificadores militares del Pentágono han examinado una serie de opciones para posibles acciones contra la isla». Una información que, para Fernández de Cossío, no es un mero ejercicio periodístico, sino un acto de complicidad con una «amenaza real y latente de agresión militar» .
La falta de cuestionamientos: ¿una prensa belicista?
La crítica del vicecanciller cubano se centra en la falta de un enfoque crítico por parte de la cadena estadounidense. Fernández de Cossío subrayó que, a lo largo del artículo, no hay «ni una pregunta referida a cuál es la excusa para cometer semejante crimen». Es más, los periodistas no cuestionan «qué autoridad política, legal o moral avala a EE.UU. para provocar muertes y destrucción con una aventura bélica contra el pueblo cubano» .
Para el gobierno cubano, la omisión de estas preguntas fundamentales convierte al medio en un actor más del conflicto, dejando de lado su supuesta labor informativa para convertirse en un amplificador de las amenazas de la mayor potencia militar del mundo contra una nación que, como recordó el funcionario, «no ha atacado, no ha amenazado, ni ha causado el más mínimo daño» a Estados Unidos.
Contexto de tensiones
La denuncia de Fernández de Cossío no se produce en el vacío. La isla ha sido objeto de un embargo económico, comercial y financiero por parte de Estados Unidos durante más de seis décadas, y las tensiones se han recrudecido en los últimos años con la reinstauración de políticas de máxima presión.
El artículo de CBS, que menciona posibles acciones militares, ha sido interpretado en La Habana como una escalada en la retórica belicista que busca justificar una intervención. Esta percepción se ve reforzada por el contexto internacional actual, en el que Estados Unidos mantiene una postura agresiva en diversas regiones del mundo . La referencia a que el Pentágono evalúa opciones, aunque no detalla cuáles son, es suficiente para encender las alarmas en un gobierno que ha sido históricamente blanco de hostilidades por parte de Washington.
Un llamado a la comunidad internacional
Con esta denuncia pública, Cuba busca poner en el centro de la escena internacional lo que considera una amenaza inminente. La acusación contra un medio de comunicación tan influyente como CBS tiene un doble objetivo: exponer la narrativa que, según el gobierno cubano, construye Washington para criminalizar a la isla, y movilizar a la comunidad internacional y a la opinión pública en contra de una posible acción militar.
El lenguaje utilizado por el viceministro, con frases como «tambores de la guerra» y «baño de sangre», tiene una carga simbólica y política poderosa. Busca evocar la resistencia cubana ante agresiones pasadas y alertar sobre las devastadoras consecuencias que tendría un conflicto armado para un pueblo que lleva décadas resistiendo las adversidades.
El papel de los medios en la geopolítica
El caso ejemplifica cómo los medios de comunicación se convierten en actores centrales en los conflictos geopolíticos. La acusación cubana de que CBS actúa como «vocera oficiosa» del gobierno estadounidense pone sobre la mesa el debate sobre el papel del periodismo en la construcción de narrativas bélicas. Para La Habana, no se trata de una simple filtración o información de interés público, sino de una pieza de propaganda que busca generar consenso para una agresión militar.
Esta visión choca con la defensa de la libertad de prensa que caracteriza al sistema estadounidense. Sin embargo, la crítica de Fernández de Cossío apunta a un aspecto menos discutido: la responsabilidad de los grandes medios en la difusión de información que puede ser utilizada para escalar tensiones internacionales.
Conclusión
La denuncia de Cuba contra CBS por «batir los tambores de la guerra» es un nuevo capítulo en la larga historia de tensiones entre la isla y Estados Unidos. Más allá del incidente puntual, el intercambio revela la profunda desconfianza que existe entre ambas partes y cómo cualquier señal, incluso un artículo periodístico, puede ser interpretada como una amenaza existencial en un contexto de bloqueo y hostilidad histórica. La advertencia desde La Habana es clara: ante la información sobre los planes del Pentágono, la respuesta no es el silencio, sino la denuncia y la movilización.

