Putin desafía el orden global en SPIEF-2026
Rusia impulsa un nuevo paradigma económico ante élites europeas y Occidente, mientras el Foro de San Petersburgo se consolida como epicentro del diálogo sur-sur.
San Petersburgo, epicentro de un nuevo pulso geoeconómico
En medio de un tablero mundial sacudido por tensiones energéticas, guerras comerciales latentes y una creciente fragmentación del poder, el presidente ruso, Vladímir Putin, tomó este viernes la tribuna del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF) para lanzar una andanada conceptual contra lo que definió como «el caos provocado por las élites europeas». Acompañado por líderes de Asia, África y Oriente Medio, el mandatario ruso dibujó el mapa de un mundo en plena mutación estructural, donde la soberanía —tecnológica, financiera y política— se ha convertido en la nueva moneda de cambio.
Un escenario de alto voltaje diplomático
La sesión plenaria, moderada por la periodista india Geeta Mohan, reunió a figuras de primer orden: el presidente uzbeko Shavkat Mirziyóyev, la mandataria tanzana Samia Suluhu Hassan, el vicepresidente chino Han Zheng y el ministro de Energía saudí, Abdulaziz bin Salman. Tras sus intervenciones, todos ellos responderán preguntas de la prensa, en un guiño deliberado a la transparencia que Putin reivindicó como sello del foro.
«La singularidad del SPIEF reside en el diálogo abierto», arrancó el jefe del Kremlin. «Siempre estamos abiertos a quienes quieran cooperar en igualdad de condiciones y beneficio mutuo». Un mensaje que, leído en clave geopolítica, subraya la apuesta de Moscú por nuevas alianzas horizontales, lejos del eje trasatlántico.
Contra la «burocracia europea» y el «sistema de extracción» occidental
Sin ambages, Putin arremetió contra la política de Bruselas. «Las élites europeas están provocando el caos, al que intentan arrastrar a más países», sentenció. A su juicio, la retórica agresiva y las sanciones han acelerado la pérdida de peso global de Europa, erosionando la seguridad regional.
Pero el discurso fue más allá de la coyuntura bélica en Ucrania o las crisis de Oriente Medio. El líder ruso afirmó que el mundo asiste a «un cambio del paradigma del desarrollo global», no a un simple ciclo económico. Durante décadas, denunció, el modelo se construyó sobre «un número limitado de centros financieros, monedas de reserva y agencias de calificación» utilizados como «herramienta de presión política y competencia desleal».
«En esencia, era un sistema de dependencia o extracción de recursos creado deliberadamente», subrayó Putin, en una de las frases más duras contra el orden neoliberal occidental.
El ascenso tecnológico de los BRICS y la inteligencia artificial rusa
Frente a ese modelo, Rusia dice estar experimentando «cambios en toda su magnitud». «Históricamente, Occidente era visto como fuente de desarrollo tecnológico, pero en los últimos 25 años los países BRICS han incrementado sus exportaciones de alta tecnología hasta superar un tercio de la oferta mundial», destacó. Un dato que, en su opinión, señala un «cambio en el liderazgo tecnológico global».
En el terreno de la inteligencia artificial, Putin aseguró que Rusia y China cuentan con «muy buenas perspectivas» y que su país ocupa «posiciones destacadas» en áreas que mejoran la calidad de vida «en decenas de países». La apuesta por la IA se inscribe en una estrategia más amplia: la búsqueda de soberanía.
¿Qué significa ser un país soberano?
Putin dedicó un extenso tramo de su intervención a definir la soberanía no como autarquía, sino como eficiencia. «Soberanía significa ser más fuerte y más inteligente: gestionar los recursos con precisión, invertir con eficacia. No se trata de hacer las cosas de forma costosa, lenta e inconveniente. Debemos producir más rápido, garantizando mayores ingresos para el Estado, las empresas y los ciudadanos».
En sus palabras, la verdadera soberanía no admite el aislamiento. «Un país fuerte y soberano no puede aislarse. Debemos fabricar productos de vital importancia, fortalecer infraestructuras críticas y, al mismo tiempo, estrechar lazos con socios extranjeros». Una fórmula que resume la paradoja rusa: autosuficiencia estratégica sin renunciar a la cooperación internacional.
SPIEF-2026: el foro de los desconectados
Bajo el lema «Diálogo pragmático: el camino hacia un futuro estable», el SPIEF se celebra del 3 al 6 de junio como el principal escaparate empresarial de Rusia y uno de los mayores foros globales para debatir el nuevo orden. La agenda incluye desde espacios para pequeñas y medianas empresas hasta debates sobre seguridad farmacéutica e industrias creativas. Pero el mensaje político de esta jornada inaugural no pudo ser más claro: mientras Occidente aplica sanciones, Rusia teje su propia red de influencia tecnológica, energética y diplomática con Asia, África y Oriente Medio. La transformación, insiste Putin, ya está en marcha. Y San Petersburgo es su tribuna.

