ECONOMIA Y FINANZASMUNDOPOLITICA

Trump presiona a la Fed: baja tasas o corto comercio

El presidente amenaza con suspender el comercio con países en superávit si la Reserva Federal no recorta los tipos de interés de inmediato.

Washington. Donald Trump volvió a poner en el centro del debate económico su pulso con la Reserva Federal. Este viernes, el presidente estadounidense advirtió que, si el banco central no recorta pronto los tipos de interés, su administración podría cortar el comercio con aquellos países que mantienen superávits comerciales frente a Estados Unidos. El aviso llegó, como es habitual en él, a través de un mensaje en su red social Truth Social.

Una amenaza comercial atada a la política monetaria

En su publicación, el mandatario planteó un condicionamiento directo: si la Fed no reduce las tasas, dejará de comerciar con las naciones con las que Washington registra déficit. La frase, breve y contundente, resume la estrategia que Trump ha empleado en los últimos meses para presionar al organismo monetario, al que responsabiliza de mantener costos de financiamiento que, según él, perjudican la competitividad del país.

Para respaldar su postura, el republicano invocó un fallo reciente de la Corte Suprema sobre aranceles. Según su interpretación del dictamen —al que calificó de «ridículo y costoso»— la justicia reconoció que el jefe de Estado cuenta con atribuciones amplias para restringir el intercambio comercial con otras naciones, una herramienta que, sostuvo, resulta incluso más efectiva que los propios aranceles.

El detonante: un dato de empleo mejor de lo previsto

El origen inmediato del mensaje fue la publicación de un reporte laboral mensual que superó ampliamente las expectativas del mercado. A partir de esas cifras, Trump argumentó que la mejora en la calificación crediticia de Estados Unidos justifica, por sí sola, un abaratamiento del financiamiento. Con ese argumento, volvió a dirigir su reclamo hacia la Reserva Federal y hacia su actual presidente, Kevin Warsh, a quien pidió actuar «con inteligencia» y recortar cuanto antes los tipos de interés.

«Sean patriotas», el nuevo eslogan de la presión

El mensaje estuvo cargado de un tono apelativo poco habitual en la comunicación institucional entre un gobierno y su banco central. Trump llamó a los funcionarios de la Fed a mostrar patriotismo y evitar, según sus palabras, que tasas elevadas coloquen al país en una posición de desventaja frente al resto del mundo. Insistió en que Estados Unidos debería exhibir la tasa de interés más baja del planeta, tal como —dijo— ocurría «en los viejos tiempos».

La lógica que expuso es sencilla en apariencia: un país con mejor perfil crediticio, remarcó, debería poder financiarse a menor costo. Bajo esa premisa, reclamó una reducción inmediata que, a su juicio, sería consecuencia natural de la fortaleza económica actual del país.

Una presión que se había enfriado con la llegada de Warsh

El reclamo público de Trump hacia la Fed no es nuevo, pero sí había perdido intensidad tras la salida de Jerome Powell y el desembarco de Kevin Warsh al frente de la institución, un nombramiento impulsado por el propio presidente. La publicación de este viernes marca así un repunte de esa tensión, en momentos en que la relación entre la Casa Blanca y el banco central vuelve a mostrar fricciones.

El trasfondo electoral

El mensaje se produce a apenas dos meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato, un escenario en el que la inflación persistente continúa siendo una de las principales preocupaciones de los votantes estadounidenses. En ese contexto, la exigencia de tasas más bajas no solo responde a un argumento económico, sino que también se inserta en la disputa política previa a los comicios, donde el costo de vida ocupa un lugar central en la agenda pública.

Por ahora, la Reserva Federal no ha emitido una respuesta oficial a las declaraciones del presidente. La institución mantiene formalmente su independencia respecto del Ejecutivo a la hora de fijar la política monetaria, aunque la nueva embestida de Trump vuelve a poner a prueba esa autonomía en un año marcado por la incertidumbre económica y electoral.

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