ECONOMIA Y FINANZASLATAMPOLITICA

El cerco de Trump se cierra sobre la élite cubana y sus pilares económicos

En una ofensiva sin precedentes, Washington sanciona al nieto de Raúl Castro y bloquea los sectores de energía, minería y finanzas para asfixiar al régimen de La Habana.

La administración de Donald Trump ha dado un nuevo y contundente golpe sobre la mesa del tablero geopolítico del Caribe. En una escalada que busca la asfixia total del régimen cubano, el Departamento del Tesoro, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), ha anunciado un paquete de sanciones que, por primera vez, alcanza directamente al núcleo familiar del poder castrista mientras desmantela los principales motores económicos de la isla .

El movimiento, coordinado con el Departamento de Estado que lidera Marco Rubio, añade un nuevo capítulo a la estrategia de «máxima presión» que busca forzar un cambio de rumbo en La Habana, en un momento en que la nación caribeña atraviesa su peor crisis económica en décadas .


Un apellido en el centro de la diana

La designación más simbólica de esta ronda de sanciones recae sobre Fidel Ernesto Castro Calis, nieto del expresidente y aún influyente líder de la Revolución, Raúl Castro . Con 31 años, Castro Calis se convierte en el blanco de la OFAC en virtud de la Orden Ejecutiva 14044, una norma que permite sancionar a familiares adultos de altos cargos del régimen .

El joven, hijo de Alejandro Castro Espín (director de la Dirección de Inteligencia de Cuba y también sancionado), hereda ahora la misma suerte que su hermano, Raúl Alejandro Castro Calis, quien ya había sido incluido en la lista negra el pasado mes de junio .

En un comunicado oficial, el Departamento de Estado justificó la medida con un tono implacable: «Esta medida incluye la imposición de sanciones a un miembro más de la familia Castro y restringe aún más la capacidad del régimen para financiar y dotar de recursos a su represión» . La administración Trump insiste en que la familia Castro y los altos mandos del Ministerio del Interior mantienen un «control absoluto» sobre la economía, beneficiando a una élite mientras el pueblo sufre .


Un golpe directo al corazón financiero y energético

Pero el cerco no se limita a los apellidos ilustres. El paquete de sanciones ha apuntado directamente a los pilares que sostienen la maltrecha economía cubana. En el punto de mira se encuentran cinco entidades estatales de primer orden :

  1. El Banco Exterior de Cuba (BEC): Considerado la pieza clave para las transacciones internacionales y el comercio exterior del régimen, su bloqueo busca aislar a Cuba del sistema financiero global .

  2. El sector energético: Han sido sancionadas Comercial Cupet S.A. y la Empresa Importadora de Abastecimiento para el Petróleo (ABAPET) , filiales de la estatal CUPET. Estas empresas son vitales para la importación de combustible y el mantenimiento de la infraestructura energética, en un momento en que la isla sufre apagones masivos y una aguda escasez de combustible .

  3. El sector minero: La Empresa de Servicios Comandante René Ramos Latour (Nicarotec) y la Empresa Importadora y Abastecedora del Níquel (Cexni) han sido señaladas por su papel en la explotación del níquel y el cobalto, dos de las principales fuentes de divisas para el Gobierno de La Habana .


El alcance global de la proscripción

La OFAC ha dejado claro que estas designaciones no son un simple gesto político, sino una proscripción con efectos globales. Las sanciones «prohíben todas las transacciones y negocios realizados por personas estadounidenses, dentro de EE.UU. (o en tránsito), que impliquen cualquier propiedad o interés en propiedades de las personas designadas o bloqueadas» [citation:0].

La advertencia se extiende a cualquier ciudadano o empresa en el mundo que tenga vínculos comerciales con Estados Unidos. «Cualquier interacción con estos actores acarreará el riesgo de sufrir sanciones secundarias», han advertido las autoridades . Esto implica que las empresas extranjeras que operen en dólares o tengan presencia en el mercado estadounidense deberán elegir entre hacer negocios con Cuba o mantener su acceso al mercado más poderoso del mundo .


Una estrategia de asfixia total

Esta ofensiva se enmarca en la orden ejecutiva firmada por Trump el pasado 29 de enero, que declaró una «emergencia nacional» ante la supuesta «amenaza inusual y extraordinaria» que representa Cuba, acusada de alinearse con Rusia, China y de acoger a grupos terroristas.

El secretario de Estado, Marco Rubio, ha sido el principal portavoz de esta cruzada, acusando al régimen cubano de ser una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU. y de fomentar movimientos de extrema izquierda en todo el hemisferio . «La Administración Trump no se quedará de brazos cruzados mientras una potencia extranjera hostil trata de explotar nuestras libertades», sentenció Rubio al anunciar sanciones previas contra el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) .

La Casa Blanca ha dejado claro que «el presidente Trump tiene muchas opciones a su disposición» y que la presión no cesará hasta que vea «reformas económicas y políticas mucho más profundas» en la isla .


La respuesta de La Habana y un escenario incierto

Desde La Habana, la respuesta no se ha hecho esperar. El presidente Miguel Díaz-Canel ha calificado las medidas como una muestra de la «naturaleza fascista, criminal y genocida» de la Administración Trump [citation:0]. El canciller Bruno Rodríguez ha acusado a Washington de buscar «el objetivo deliberado de dañar la economía cubana para impedir la prestación de servicios básicos a la población» .

Sin embargo, la gravedad de la situación económica, agravada por el bloqueo petrolero y la caída de la ayuda de Venezuela, deja a la isla en una posición de vulnerabilidad extrema. Con la economía en caída libre, apagones constantes y escasez de alimentos y medicinas, el nuevo paquete de sanciones profundiza la asfixia sobre un régimen que, según Washington, «está llegando al final del camino» [citation:0]. El pulso entre ambas naciones, marcado por seis décadas de hostilidad, entra en una fase de máxima tensión, con el futuro del pueblo cubano como rehén de una estrategia de presión que no muestra signos de tregua.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *