Trump promete recargar la reserva de EE.UU. con crudo venezolano
Washington vincula el histórico pacto petrolero con Caracas al vaciamiento récord de sus reservas estratégicas, agravado por la crisis con Irán.
Washington/Caracas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, adelantó este domingo que utilizará el petróleo venezolano obtenido a través del reciente acuerdo bilateral para reponer las reservas estratégicas de crudo del país norteamericano, que atraviesan su nivel más bajo en más de cuatro décadas.
Un plan de recarga «muy pronto»
A través de un mensaje publicado en su red social, Truth Social, el mandatario republicano señaló que una de sus prioridades será destinar parte del crudo venezolano a llenar las reservas nacionales, las cuales —según su versión— quedaron «prácticamente vacías» durante la gestión de su antecesor, Joe Biden, a quien volvió a referirse con el apodo despectivo de «dormilón». Trump precisó que el proceso arrancará en el corto plazo y describió la operación como «un regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos».
El pacto que Trump califica de histórico
El anuncio se produce apenas dos días después de que la Casa Blanca confirmara la firma de un convenio energético con el Gobierno venezolano que otorga a compañías estadounidenses el control mayoritario sobre la explotación de yacimientos en el país suramericano. Trump lo definió públicamente como el acuerdo petrolero de mayor magnitud jamás alcanzado, y afirmó que el pacto garantiza a Washington acceso preferente a más de 65.000 millones de barriles en reservas probadas venezolanas, uno de los mayores volúmenes certificados del planeta.
La lectura de Caracas: «renacimiento» económico
Desde Venezuela, la vicepresidenta y actual encargada del Ejecutivo, Delcy Rodríguez, ofreció una interpretación distinta del mismo acuerdo, centrada en sus beneficios internos. La funcionaria sostuvo que el convenio «tendrá un impacto significativo en el renacimiento» productivo del país y explicó que la llegada de operadores privados permitirá elevar de forma sustancial los niveles de extracción petrolera. En un comunicado difundido en redes sociales, Rodríguez atribuyó el pacto a la mejora reciente en los vínculos diplomáticos entre ambos gobiernos y anticipó un flujo relevante de inversión extranjera orientado a modernizar la infraestructura energética venezolana, golpeada por años de sanciones y falta de mantenimiento.
Una reserva estadounidense en mínimos históricos
El trasfondo de la oferta de Trump es una reserva estratégica de petróleo que se encuentra en su punto más bajo desde inicios de los años ochenta. De acuerdo con cifras de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), el inventario ha caído por debajo de los 300 millones de barriles, un umbral que no se registraba desde hace más de cuarenta años.
La caída se ha acelerado en las últimas semanas debido a que el Departamento de Energía autorizó la liberación de 172 millones de barriles como respuesta directa al conflicto militar con Irán. Una vez concluida esta liberación extraordinaria, el nivel de existencias rondará apenas los 243 millones de barriles, muy lejos de la capacidad histórica del sistema.
Riesgo para la infraestructura de almacenamiento
El ritmo acelerado de extracción no solo preocupa por el volumen disponible, sino también por el estado físico de las instalaciones donde se guarda el crudo. Reportes especializados citados por medios financieros advierten que la reserva estadounidense se almacena en unas 60 cavernas subterráneas de sal ubicadas frente a las costas de Luisiana y Texas, y que la salida masiva y sostenida de petróleo podría comprometer la integridad estructural de esas cavidades.
Especialistas en el sector energético han alertado de que un daño en estas formaciones no solo reduciría la capacidad de almacenamiento a futuro, sino que también limitaría la capacidad de reacción de Washington ante nuevas emergencias en el mercado energético global, en un contexto regional ya tensionado por la escalada con Teherán.
Lo que viene
Con el acuerdo petrolero ya firmado y el respaldo político de ambos gobiernos, la incógnita ahora recae en los plazos y volúmenes concretos de exportación hacia territorio estadounidense, así como en el ritmo real al que avanzará la recomposición de una reserva estratégica que, según reconoce la propia Casa Blanca, necesita ser reconstruida con urgencia.

