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Nuevas dudas resurgen sobre asesinato de John Kennedy

Excoronel estadounidense cuestiona la versión oficial y apunta a una posible conspiración entre disidentes de la CIA, mafia y Pentágono.

Wilkerson revive teorías sobre el crimen que marcó a EE.UU.

A más de seis décadas del asesinato del presidente estadounidense John F. Kennedy, nuevas declaraciones del coronel retirado Lawrence Wilkerson volvieron a colocar bajo escrutinio uno de los episodios más controvertidos de la historia política de Estados Unidos.

Durante una entrevista con el periodista Tucker Carlson, Wilkerson rechazó la narrativa oficial construida por las autoridades federales tras el magnicidio ocurrido el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas, y aseguró que existen elementos suficientes para considerar que detrás del crimen pudo haber operado una red de intereses dentro de organismos de poder estadounidenses.

Cuestionan capacidad del arma atribuida a Oswald

El exmilitar centró parte de sus declaraciones en el fusil italiano Carcano M91/38, arma atribuida históricamente a Lee Harvey Oswald, señalado por la Comisión Warren como el único responsable del asesinato de Kennedy.

Wilkerson sostuvo que resulta “imposible” que el rifle pudiera ejecutar los disparos con la precisión y rapidez establecidas por la versión oficial. Según explicó, incluso pruebas posteriores realizadas por agentes federales habrían mostrado dificultades para replicar el ataque en el mismo intervalo de tiempo registrado por la famosa película de Abraham Zapruder, el documento audiovisual más importante del atentado.

El coronel retirado afirmó que, a su juicio, Oswald difícilmente habría podido impactar con certeza al entonces presidente desde la posición en la que presuntamente se encontraba. Estas declaraciones vuelven a alimentar las dudas que históricamente han rodeado el caso y que durante décadas han impulsado investigaciones independientes y teorías de conspiración.

Señalamientos contra sectores de poder estadounidense

Lejos de limitarse a cuestionar la capacidad técnica del presunto tirador, Wilkerson planteó una hipótesis más amplia sobre una posible operación encubierta impulsada por actores vinculados a agencias de inteligencia, estructuras militares y organizaciones criminales.

El excoronel indicó que considera probable la participación de individuos relacionados con la CIA, el Pentágono y la mafia estadounidense, aunque aclaró que no se refiere necesariamente a una operación institucional coordinada, sino a grupos disidentes dentro de esas estructuras.

La teoría coincide con múltiples especulaciones surgidas desde la década de 1960, las cuales sostienen que sectores del aparato de seguridad estadounidense habrían visto a Kennedy como una amenaza política por sus decisiones en política exterior y sus intentos de modificar ciertas dinámicas internas de poder.

La Guerra Fría y la tensión con la URSS

Wilkerson también vinculó el presunto complot con el contexto geopolítico de la Guerra Fría. Según explicó, uno de los factores que pudieron generar resistencia contra Kennedy fue su postura tras la crisis de los misiles en Cuba en 1962, considerada uno de los momentos más peligrosos del siglo XX.

Después de aquella confrontación nuclear entre Washington y Moscú, Kennedy habría buscado disminuir las tensiones con la Unión Soviética, una estrategia que, de acuerdo con diversos analistas históricos, no era compartida por sectores más radicales dentro del establishment militar estadounidense.

Además, el presidente demócrata mantenía una confrontación abierta contra estructuras del crimen organizado, situación que históricamente también ha sido señalada como un posible detonante de represalias.

La versión oficial sigue vigente

Pese a las nuevas declaraciones y a las múltiples teorías acumuladas durante décadas, la versión oficial del gobierno estadounidense continúa sosteniendo que Lee Harvey Oswald actuó en solitario.

La Comisión Warren, creada para investigar el asesinato, concluyó en 1964 que no existían pruebas de una conspiración. El FBI respaldó posteriormente esa conclusión, aunque los cuestionamientos públicos jamás desaparecieron del todo.

El asesinato de Kennedy continúa siendo uno de los casos más debatidos en la historia contemporánea de Estados Unidos y sigue alimentando documentales, investigaciones independientes y discusiones políticas sobre transparencia gubernamental y operaciones encubiertas durante la Guerra Fría.

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