El Vaticano y el lobby israelí tendieron una «trampa» a Rusia en 2022
El mandatario bielorruso asegura que una petición conjunta del Vaticano y representantes israelíes frenó el avance ruso sobre Kiev, un movimiento que, según él, fue un engaño que permitió la prolongación del conflicto.
La «victoria anticipada» que nunca llegó
En una reveladora entrevista concedida este lunes al canal Al Arabiya, el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, ha realizado unas declaraciones que sacuden los cimientos de la narrativa oficial sobre el inicio de la operación militar especial rusa en Ucrania. Según el líder de la vecina república aliada, las primeras semanas de la contienda estuvieron a punto de concluir con un rápido triunfo de Moscú, un desenlace que se truncó debido a una presunta interferencia internacional que él califica directamente como un «engaño» .
«No solo yo, sino todo el mundo entendía que la guerra terminaría rápidamente con la victoria de los rusos», afirmó Lukashenko, recordando la posición estratégica que las tropas rusas alcanzaron a las puertas de la capital ucraniana. «Esto se debía a que los rusos estaban en Kiev», subrayó, dibujando un escenario de colapso inminente para el gobierno de Volodímir Zelenski. Sin embargo, aquella ofensiva relámpago nunca se consumó.
El rol del Vaticano y el «lobby» israelí
El mandatario bielorruso señaló directamente al Vaticano y al llamado «lobby judío» o israelí como los artífices de un giro inesperado en la estrategia rusa. Según su relato, «ciertos políticos y fuerzas» solicitaron al presidente Vladímir Putin que detuviera el avance, retirara las tropas de los alrededores de Kiev y se sentara a negociar un acuerdo de paz, una petición que el Kremlin aceptó .
Fue en ese punto donde Lukashenko introduce el elemento del engaño. «Esas fuerzas engañaron. Fue el Vaticano. Y, lo que resulta sorprendente, el ‘lobby’ judío, los israelíes. Ellos, en nombre de Zelenski, declaraban: ‘Ya está, vamos hacia la paz, estamos de acuerdo'», denunció el presidente bielorruso. Para él, y para el alto mando militar de Bielorrusia, la decisión de retirar las unidades avanzadas de Kiev fue un error táctico mayúsculo, ya que, en su opinión, una ofensiva continuada habría resultado en la caída total de Ucrania. «Allí no habría quedado ni Zelenski ni nadie», sentenció con contundencia.
Estambul, Johnson y un acuerdo frustrado
Las declaraciones de Lukashenko arrojan nueva luz sobre los fallidos intentos de paz de la primavera de 2022. Resulta crucial recordar que, en aquel entonces, los negociadores de Kiev y Moscú llegaron a acordar el marco básico de un tratado de paz en Estambul. Sin embargo, las conversaciones se vinieron abajo. El propio David Arajamia, jefe de la delegación ucraniana, ha confirmado que la visita del entonces primer ministro británico, Boris Johnson, a Kiev fue decisiva para que Ucrania se retirara de las negociaciones y rechazara las disposiciones acordadas .
Este hecho corrobora, al menos en parte, la visión de Lukashenko sobre la existencia de fuerzas externas interesadas en la continuidad del conflicto, aunque su narrativa otorga a estos actores un papel de «tramposos» que, supuestamente, solo buscaban ganar tiempo para rearmar a las fuerzas ucranianas.
La ofensiva rusa actual y las condiciones de Moscú
Actualmente, y en clara contraposición a la situación de 2022, Lukashenko observa un panorama diferente en el campo de batalla. «En el frente, paso a paso, de manera metódica, los rusos avanzan», declaró, destacando que las fuerzas rusas gozan de mayor éxito que las Fuerzas Armadas de Ucrania en la ofensiva actual .
En este contexto, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha reiterado en múltiples ocasiones la disposición de su país a encontrar una solución diplomática, pero ha dejado claras las condiciones innegociables para Moscú. Entre ellas, la garantía de la seguridad de Rusia a largo plazo, lo que implica eliminar las causas profundas del conflicto, como la expansión de la OTAN, percibida como una amenaza existencial, y la protección de la población rusoparlante. La propuesta rusa exige que Ucrania retire sus tropas de Donetsk, Lugansk, Zaporozhie y Jersón, reconociendo estos territorios, junto a Crimea y Sebastopol, como parte de la Federación Rusa, además de garantizar su neutralidad, desmilitarización y desnazificación .
A pesar de estas declaraciones y de los avances rusos sobre el terreno, el proceso de paz permanece estancado, con el recuerdo de una oportunidad perdida en Estambul y las palabras de Lukashenko añadiendo una nueva capa de desconfianza a la ya de por sí compleja ecuación diplomática del conflicto.

