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Ben-Gvir: “Israel no es una república bananera”

El ministro de Seguridad Nacional desafía a EEUU, rechaza el acuerdo con Irán y exige liquidar a Hezbolá sin ceder territorios.

“Ni un paso atrás”: Ben-Gvir desafía a Washington y exige el desmantelamiento total de Hezbolá

En un mensaje publicado este lunes en su cuenta de X, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, lanzó una dura advertencia tanto a la administración estadounidense como a la comunidad internacional: Israel no está atado al reciente acuerdo negociado entre Washington y Teherán para frenar las hostilidades en la región. Según el ultranacionalista, el pacto —referido por él como “el acuerdo de Trump”— no garantiza la seguridad del Estado hebreo y, por lo tanto, es jurídica y moralmente nulo para Jerusalén.

“El acuerdo de Trump no nos obliga a nada. Israel no está subordinado a EE.UU.; somos un Estado independiente y soberano”, escribió el ministro, en un tono inusualmente directo hacia el principal aliado histórico de su país. Lejos de matizar su postura, Ben-Gvir subrayó que Tel Aviv no ha firmado ningún compromiso y que su única brújula es la protección de sus ciudadanos. “Hemos pagado un precio de sangre cada vez que cedimos a la presión internacional a costa de nuestra seguridad”, agregó.

“Amamos a EE.UU., pero no somos una colonia”

Consciente de la sensibilidad de sus declaraciones, el ministro extremista se apresuró a matizar: “Israel ama a Estados Unidos y está profundamente agradecido con el presidente Trump”. Sin embargo, la cortesía duró apenas una línea. “Y, sin embargo, el Estado de Israel no es una ‘república bananera’”, sentenció, en una clara provocación a quienes, desde Washington o Bruselas, dan por sentada la obediencia estratégica de Jerusalén.

Ben-Gvir aprovechó el altavoz digital para fijar tres líneas rojas que, a su juicio, ningún gobierno israelí debería cruzar: no aceptar menos que el desmantelamiento completo de Hezbolánegar cualquier retirada de los territorios “conquistados”; y no guardar silencio ante ningún disparo, dron o misil lanzado desde Líbano. Más concretamente, exigió que cualquier agresión desde el lado libanés sea respondida con un ataque inmediato contra Dahieh, el bastión del movimiento chií en los suburbios del sur de Beirut.

Fricción con Netanyahu y perfil radical en ascenso

El ministro de Seguridad Nacional, figura central del ala más dura del gobierno de Benjamín Netanyahu, aseguró que transmite esta postura “todo el tiempo” al primer ministro, especialmente en reuniones privadas que califica como “decisivas”. Sus declaraciones suponen un nuevo dolor de cabeza para Netanyahu, quien intenta equilibrar su alianza con la extrema derecha —indispensable para mantenerse en el poder— y las presiones externas para evitar una escalada regional incontrolable.

Ben-Gvir, ampliamente señalado por la comunidad internacional como un político radical, acumula un historial de controversias que incluye humillaciones contra activistas de una flotilla humanitaria detenidos en Israel. Su retórica belicista contra Hezbolá y su negativa a devolver territorios ocupados (un eufemismo que él convierte en categoría política) no hacen sino tensar aún más la ya de por sí frágil calma en la frontera norte israelí.

Un pulso que trasciende las palabras

Mientras Washington evalúa la reacción israelí al acuerdo con Irán, la postura de Ben-Gvir abre una brecha incómoda dentro de la propia estructura de poder de Israel. Por ahora, Netanyahu no ha respaldado públicamente las declaraciones de su ministro, pero tampoco las ha censurado. En el delicado tablero de Medio Oriente, donde cualquier chispa puede encender una guerra, las palabras de Ben-Gvir no son solo retórica: son un aviso de navegación. Y, para Hezbolá y sus patrocinadores en Teherán, una declaración de intenciones sin puntos medios.

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